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Saber Cómo Nº 92 | Septiembre de 2010
 CIFRAS PARA PENSAR

Producción y empleo industrial en Argentina: una mirada histórica

País industrializado a medias o país agropecuario con industria. Así suele definirse a la Argentina cuando se considera su estructura productiva. Lo cierto es que la industria manufacturera representa la cuarta parte del valor agregado total generado en el país. La industria argentina nacida para el primer procesamiento de la producción primaria (cueros, carnes, harinas) fue diversificándose paulatinamente con el comienzo del siglo XX. De esa forma, en los años 30 y 40, la industria nacional se afianzó sobre la base de la sustitución de algunas importaciones, en especial aquellas restringidas por los aprestos bélicos y la Segunda Guerra Mundial ya declarada.

El surgimiento del peronismo sobre la base de la alianza entre la clase trabajadora y la burguesía industrial de pequeños capitales permitió un crecimiento sostenido del mercado interno y la industria nacional que lo proveía, aunque estaba lejos de abarcar una parte significativa del conjunto de bienes industriales. Hacia fines del período peronista, y todavía más acentuadamente en la segunda mitad de los años 50 (gobierno de facto y gobierno democrático de signo desarrollista), ingresan fuertes inversiones del capital industrial extranjero y a ellas se suman la puesta en marcha de proyectos estatales. Ese aporte conjunto funda las bases de la industria de insumos básicos y bienes industriales durables (acero, química básica, petroquímica, automóviles). Durante los años 60, con gobiernos democráticos y dictaduras, el desempeño industrial del país fue muy bueno, con crecimiento del empleo, de la productividad y de los salarios reales. Para comienzo de los años 70, el sector industrial argentino representaba el 30% de la economía, empleaba cerca de 1,5 millones de personas y mostraba un perfil bastante diversificado, y una considerable integración nacional en su producción.

En el Gráfico 1 se muestra la evolución comparada del valor agregado industrial argentino con el mundial, que representa el promedio del desempeño de todos los países. Aun con esta comparación se puede ver que hacia mediados de los años 70, la trayectoria del sector industrial local se aparta de lo que hubiese sido un sendero normal de expansión. De haber crecido al promedio mundial, el valor agregado industrial representaría casi el doble del actual.
Una explicación completa de las razones que llevaron a la dilapidación de esos logros a partir de la mitad de la década del 70 excede los alcances de esta nota. Sin embargo, haremos una breve síntesis y análisis de las principales variables económicas imperantes en cada etapa o modelo de la historia reciente, que condicionaron el desarrollo de la industria argentina como forma de llamar la atención sobre la perspectiva histórica como fuente de explicación del presente y guía para actuar en el futuro.

Etapa de apertura neoliberal de la economía: 1976-1982
A mediados de la década de 1970 se produjo un cambio radical en la orientación de la política económica, abandonando el modelo de sustitución de importaciones. Se instaló el paradigma neoliberal con una gravitación decisiva de liberalización financiera y un aumento dramático de la vulnerabilidad externa. Esta etapa registra un proceso de desorganización de la estructura productiva, estableciendo las condiciones que llevarían al comienzo de un profundo deterioro en la tasa de crecimiento de la producción y de las condiciones sociales y su reemplazo por un modelo de generación de rentas financieras y especulación. En este período se desmoronaron eslabones fundamentales de las cadenas de valor, incluyendo la producción de bienes de capital. Se instaló un programa de tipo de cambio con la tablita, que frente a tasas de interés altas, establecía una suerte de seguro de cambio, lo que generó un proceso de especulación financiera y en un mundo de tipos de cambio flotantes, la subordinación de la política monetaria y fiscal al movimiento de capitales especulativos. La apertura comercial con sobrevaluación del tipo de cambio (Gráfico 2), sustituyó producción nacional con importaciones, sobre todo la de mayor contenido tecnológico.
En el plano macroeconómico se produjeron fuertes desequilibrios presupuestarios y de balanza de pagos. Éstos se fueron acumulando y culminaron en un estallido inflacionario, una contracción severa de la producción y el empleo, y un volumen de deuda impagable, que luego desembocarían en la crisis de la deuda externa de 1982, que desde entonces condiciona el desarrollo de la economía Argentina.
El proceso de desindustrialización iniciado en ese momento, aun después de repuesta la barrera proteccionista, continuó por la vía de la realimentación negativa que significaba un mercado en reducción por la caída de los ingresos de los trabajadores y la falta de inversión. Los sectores más golpeados fueron parte de los que habían dinamizado el crecimiento sectorial en las etapas de la sustitución de importaciones (textil, metalmecánica en general y bienes de capital en particular). Estas perspectivas fueron observadas por el capital extranjero que tenía un papel muy importante en la producción del momento y que optó por mantener su capacidad productiva o retirarse del país. Como corolario de este modelo, la industria se contrajo entre 1976 y 1983 cerca de un 10%, la ocupación cayó en forma pronunciada (casi de un 35%), y se redujo el peso de la actividad manufacturera en el total de la economía (pasó del 28% desde principios de los 70 al 22% en 1983).

La etapa del estancamiento: 1982- 1991
Durante los 80, el elevado nivel de la deuda externa y la caída de los precios relativos de los productos primarios exportados por Argentina erosionaron la disponibilidad de fondos para superar la carencia de capital productivo (Gráfico 3). El modelo impuesto por la dictadura anterior se tendió a consolidar, continuando la desindustrialización, concentración, distribución regresiva del ingreso e hiperinflación. Entre 1983 y 1989 el sector manufacturero cayó más de un 8% y el salario promedio en la industria cayó un 20%. Por otro lado, se aplicaron algunos mecanismos promocionales que favorecieron al poder económico, como la estatización de la deuda externa privada o los subsidios a exportaciones fabriles. Entre los sectores empresariales, hubo desde quienes captaron beneficios sustanciales consolidando nuevos bloques de poder económico nacional y extranjero, y sectores que se vieron seriamente afectados, tanto pequeñas empresas y algunas de grandes dimensiones. En conclusión, en esta etapa se generaliza una crisis manufacturera con una notable redistribución del ingreso desde salario hacia el capital.

Etapa de la Convertibilidad: 1991-2001
El modelo de la Convertibilidad estaba estructurado alrededor de la privatización de empresas públicas, la desregulación de los mercados, la apertura comercial y financiera. Los desequilibrios macroeconómicos fueron creciendo a lo largo de la década de 1990, aumentando los déficits gemelos, fiscal y de cuenta corriente. El primero, principalmente, por el aumento de la carga de los servicios de la deuda y la reforma previsional, que transfirió ingresos al sistema privado dejando en el área pública el pago de las prestaciones. El segundo se vio acrecentado por el aumento de las importaciones en mayor medida que las exportaciones, las transferencias para servir la deuda externa y las remisiones de las ganancias de las filiales de empresas extranjeras.
Estas políticas tuvieron impactos directos e indirectos en la industria manufacturera, continuándose los procesos de desindustrialización. El comportamiento del valor agregado industrial contrasta con la evolución del PBI, que creció un 12% entre 1993 y 2001 y el agro que creció un 24%. En cambio la industria presentó un primer aumento del 14% desde el 93 al 98 con una caída posterior del 18% entre el 98 y el fin de la convertibilidad (2001), lo que sobre compensó hacia abajo la anterior suba. Por otra parte, la economía contaba con un perfil productivo muy diferente (menos industrial) que el vigente durante la etapa de sustitución de importaciones. La economía argentina era probablemente la más extranjerizada, además de la más endeudada, del mundo. El petróleo y el gas, la electricidad, las telecomunicaciones, las redes comerciales, los bancos, las agroindustrias, la industria automotriz, eran propiedad de no residentes o estaban operados por éstos. Al final de la década de 1990, como resultado de este proceso, la participación de la industria manufacturera se ubicaba en torno al 15% en la economía, cuando era el orden del 30% a mediados de los setenta. Cabe destacar que si bien los países centrales también han asistido a una pérdida de la participación de sus industrias, este proceso ha estado relacionado con fuertes aumentos en la modernización, generando fuertes aumentos de productividad y la expansión de actividades asociadas a tecnologías de punta. En cambio, en la Argentina la desindustrialización se deriva de la desarticulación productiva y la reestructuración regresiva, con retroceso en actividades como bienes de capital, sector considerado clave para la articulación de todo el aparato industrial lo que fue agravando la brecha con los países centrales. Otra diferencia fue el acentuado grado de primarización productiva o la fuerte importación de insumos y maquinarias y productos para consumo final, que repercutió en la fuerte desintegración de la producción manufacturera.

Etapa del modelo nacional industrial: 2002 a la actualidad
La devaluación real de 2001 generó un fuerte estímulo a la producción de bienes transables. Desde mediados de 2002, se observa un importante aumento del valor agregado industrial (Gráfico 1). Esta expansión derivó en un fuerte aumento del empleo y de las horas trabajadas por obrero ocupado, creciendo más la producción que el empleo, generando así aumentos en la productividad laboral. Los aumentos en el empleo están ligados en un principio a la recuperación de los sectores mano de obra intensivos, como textiles, confecciones, artículos de cuero o maquinaria y equipo. Ya en 2003 se produce un salto cuantitativo en la capacidad instalada que irá aumentando con el correr de los años. Desde el año 2003, la actividad industrial muestra una evolución que sólo podemos asimilar al período 1964-74 en el que se observó un crecimiento continuo, sin ningún año de disminución, a una tasa anual cercana al 8%, y que significó la expansión histórica más importante de nuestro sector industrial. En ambos períodos, el crecimiento de la producción estuvo acompañado por un mayor volumen de empleo. Según el censo industrial de 1974, la industria llegó a ocupar 1,6 millones de personas. Hoy la industria ocupa 1.2 millones de puestos de trabajo formales, esto es el 17% del total de los puestos declarados y publicados por INDEC. La tasa de crecimiento del empleo industrial en el período 2003-2010 alcanzó al 9% anual, observándose el mayor dinamismo en la fabricación de vehículos y equipos para el transporte, las manufacturas vinculadas a los metales y las confecciones de textiles y de vestimenta.

Para finalizar, si bien el actual modelo favorece a la producción y al trabajo, algunos puntos críticos a resolver desde la visión industrial son: la falta de una política industrial que permita revertir la desindustrialización del modelo anterior, el alto grado de primarización de la actividad productiva y la forma de generar empleo no precario.


Grafico 1. Evolución del valor agregado industrial argentino comparado con el mundial. Base 1970=100.
Grafico 1. Evolución del valor agregado industrial argentino comparado con el mundial. Base 1970=100.
Fuente: elaboración propia con datos de Dirección Nacional de Cuentas Nacionales.



Gráfico 2. Tipo de cambio real bilateral con Estados Unidos. Base 2001=1
Gráfico 2. Tipo de cambio real bilateral con Estados Unidos. Base 2001=1
Fuente: elaboración propia con datos del Banco Central de la República Argentina.


Gráfico 3. Inversión en equipo durable de producción. Base 1970=100
Gráfico 3. Inversión en equipo durable de producción. Base 1970=100
Fuente: elaboración propia con datos de la Dirección Nacional de Cuentas Nacionales.

 

Industria

Tasa Anual Crecimiento del Empleo

1993-1997

1998-2002

2003-2010

Vehículos y Eq. Transporte

-12,1%

-4,1%

12,6%

Metales

-9,0%

-1,3%

10,3%

Textiles, Vestimenta y cuero

-8,6%

-4,7%

10,1%

Maquinaria y Equipo

-9,1%

-3,7%

9,6%

Promedio Industria

-6,9%

-2,8%

9,0%

Alimentos

-4,2%

-2,2%

7,3%

Petróleo y Químicos

-6,0%

-1,7%

5,8%

Madera, Muebles, Edición e Impresión

-6,6%

-3,3%

4,9%

Por Economía Industrial del INTI, un equipo de investigación aplicada en economía industrial integrado por los Economistas de Gobierno: Javier A. González (Coord.), Diego Hybel, Carlos Maslaton, Nadina Mezza, Gabriel Queipo y Juan Carlos Valero.

Contacto:
Carlos Maslatón, maslaton@inti.gob.ar

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2010-09-01 08:14:05 Empleo Industrial
  Mauricio Estévez García
  Estoy en desacuerdo con las cifras acerca de la evolución del empleo industrial presentadas en la nota.
Según datos del INDEC las cifras como sigue:
(índice de obreros ocupados en la industria namofacturera base 1997 =100)
1997 = 100
2002 = 69.7
2004 = 80.4
2008 = 97.4
2009 = 94.0
http://www.uploadgeek.com/share-B3FF_4C7ED240.html

Como podemos ver que el empleo cae con la crisis de la Convertivilidad hasta el 69.7 y se recupera hasta un másximo de 97,4 en el 2008 lo que representa un aumento del 40% con respecto a los mínimos.
Pero hay un caída neta con respercto al años 1997 que se toma como base.
   

2010-09-02 01:50:14 SOBRE EVOLUCION INDUSTRIAL ARGENTINA
  ADALBERTO REDOLFI
  No voy a poner en dudas los valores expuestos en la Nota. Tengo 70 años, jubilado, Me recibi en los 60 y trabajke siempre en YPF,AyEE, ysiempre relacionado con la Energia, asi que conozco bien el apogeo y deterioro industrial Argwentino, y lo sigo paeciendo ahora a Manos del ANSES.-
Solo queri manifestar una curiosidad, sobri si esos numeros, estan relacionados o consideran el CRECIMIENTO DEMOGRAFICO de pais en esos períodos.
POrque a Iguales valores e Actividady/oProduccion o Agregacion de valor..........si hay MAYOR CRECIMIENTO POBLACIONAL.la miseria y marginalidad no se pueden erradicar.-
Muy Buena la Nota
Saludos
   

2010-09-07 10:28:36 ciudadano preocupado
  Abel Antonietti
  excelente resumen de la decadencia industrial argentina, solo comento que la ultima etapa desde el 2001, no se menciona el hecho que dado a la mega devaluacion el tipo de cambio modifico la relacion de costos y la ventaja comparativa para la exportacion de todo tipo de manufacturas, ademas de los comoditis y esto es el viento de cola, que goza este gobierno y de lo cual hace bastante propaganda, que no hayuda a concordar con lo que falta hacer uy que es mucho!!
   

2010-09-07 03:15:45 ACLARACIONES METODOLÓGICAS
  Juan Carlos Valero
  Aprovechando la observación vertida por Mauricio Estévez García, corresponde aclarar a nuestros lectores que para la realización de la nota se utilizaron datos correspondientes a puestos de trabajo publicados por el Ministerio de Economía y elaborados por la Dirección de Cuentas Nacionales, loc cuales tienen supuestos implícitos que permiten tener cobertura nacional urbana y rural, a partir de información de la Encuesta Permanente de Hogares y el Censo Nacional de Población y Vivienda 1991, siendo 1993 el año base. En tanto, los datos de empleo industrial publicados por INDEC a través del Indice de Obrero Ocupado surgen de una encuesta mensual a 3.000 establecimientos de cobertura nacional, que considera solamente al personal en relación de dependencia afectado al proceso productivo con categoría no superior a supervisor, excluyendo por ejemplo a personal obrero contratado mediante agencia, familiares que se desempeñan en el establecimiento, entre otros. También hay una diferencia respecto al año base, ya que la serie disponible para Indice de Obrero Ocupado considera a 1997 como año base.
   

2010-09-08 12:02:50 RTA a aclaraciones metodológicas.
  Mauricio Estévez García
  En primer lugar quiero agradecer al señor Juan Carlos Valero por su respuesta, pero más allá de las metodologías y criterios estadísticos el hecho concreto es que el empleo industrial está muy lejos de haber tenido un desempeño notable con el actual modelo economico industrialista.
Es la práctica oficialista de comparar los índices actuales con respecto al piso de la crisis del 2002 puede con facilidad mostrar mejoras pero una comparación con los niveles de empleo y producción alcanzados durante el período de la convertibilidad son categóricos en cuanto a caracterizar a la situación argentina como de estancamiento a largo plazo.
   

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